¿Porqué no estalla… una revolución?

¿Te has preguntado alguna vez porqué nadie reacciona
ante la infame oleada de opresión y abusos de todo tipo que estamos sufriendo?
¿No te produce perplejidad el hecho de que
tras tantas y tantas revelaciones sobre casos de corrupción, injusticias, robos
y burlas a la ley y a la población en general,
a la cual se le ha robado literalmente el presente y el futuro,
no suceda absolutamente nada?
¿Te has preguntado porqué no estalla una Revolución masiva
y por qué todo el mundo parece estar dormido o hipnotizado?

Estos últimos años se han hecho públicas informaciones de todo tipo que deberían haber dañado la estructura del Sistema hasta sus mismísimos cimientos y sin embargo la maquinaria sigue intacta, sin ni tan solo un arañazo superficial.

Y esto pone de manifiesto un hecho extremadamente preocupante que está sucediendo justo ante nuestras narices y al que nadie parece prestarle atención.

El hecho de que SABER LA VERDAD YA NO IMPORTA

Parece increíble, pero los acontecimientos lo demuestran a diario.

La información ya no tiene relevancia

Desvelar los más oscuros secretos y sacarlos a la luz ya no produce ningún efecto, ninguna respuesta por parte de la población. Por más terribles e impactantes que sean los secretos revelados.

Durante décadas hemos creído que los luchadores por la verdad, los informadores capaces de desvelar asuntos encubiertos o airear los trapos sucios, podían cambiar las cosas. Que podían alterar el devenir de la historia.

De hecho, hemos crecido con el convencimiento de que conocer la verdad era crucial para crear un mundo mejor y más justo y que aquellos que luchaban por desvelarla eran el mayor enemigo de los poderosos y de los tiranos.

Y quizás durante un tiempo ha sido así.

Pero actualmente, la “evolución” de la sociedad y sobretodo de la psicología de las masas nos ha llevado a un nuevo estado de cosas. Un estado mental de la población que no se habría atrevido a imaginar ni el más enajenado de los dictadores.

El sueño húmedo de todo tirano sobre la faz de la tierra:
no tener que ocultar ni justificar nada ante su pueblo.
Poder mostrar públicamente toda su corrupción, maldad y prepotencia sin tener que preocuparse de que ello produzca ningún tipo de respuesta entre aquellos a los que oprime.

Ésta es la realidad del mundo en el que vivimos. Y si crees que esto es una exageración, observa a tu alrededor.

El caso de España es palmario.

Un país inmerso en un estado de putrefacción generalizado, devorado hasta los huesos por los gusanos de la corrupción en todos los ámbitos:
el judicial
el empresarial
el sindical
sobretodo el político
Un estado de descomposición que ha rebosado todos los límites imaginables, hasta salpicar con su pestilencia a todos los partidos políticos de forma irreparable.

Y sin embargo, a pesar de hacerse públicos de forma continuada todos estos escándalos de corrupción política, los españoles siguen votando mayoritariamente a los mismos partidos, derivando, como mucho, algunos de sus votos a partidos subsidiarios que de ninguna manera representan una alternativa real.

Ahí está el alucinante caso de la Comunidad Valenciana, la región más representativa del saqueo desvergonzado perpetrado por el Partido Popular y donde, a pesar de todo, este partido de auténticos forajidos y bandoleros sigue ganando las elecciones con mayoría absoluta.

Una vergüenza inimaginable en cualquier nación mínimamente democrática.

Y desgraciadamente, el caso de Valencia es solo un ejemplo más del estado general del país: ahí tenemos el indignante caso de Andalucía dominada desde hace décadas por la otra gran mafia del estado, el PSOE, que junto con sus socios de los Sindicatos y el apoyo puntual de Izquierda Unida han robado a manos llenas durante años y años.

O el caso de Cataluña con Convergencia y Unió, un partido de elitistas ladrones de guante blanco, por poner otro ejemplo más.

Y es que podríamos seguir así por todas las comunidades autónomas o por el propio gobierno central, donde las dos grandes familias político-criminales del país, PP y PSOE, se han dedicado a saquear sin ningún tipo de recato.

Y a pesar de hacerse públicos todos estos casos de corrupción generalizada, a pesar de revelarse la implicación de las altas esferas financieras y empresariales, con la aquiescencia del poder judicial; a pesar de demostrarse por activa y por pasiva que la infección afecta al Sistema en su generalidad, en todos los ámbitos, imposibilitando la creación de un futuro sano para el país, a pesar de todo ello, la respuesta de la población ha sido… no hacer nada.

La máxima respuesta de la ciudadanía ha sido “ejercer el legítimo derecho de manifestación”, una actividad muy parecida a la que hace la hinchada cuando su equipo de fútbol gana una competición y sale en masa a la calle para celebrarlo.

Es decir, nadie ha hecho nada efectivo por cambiar las cosas, excepto picar cacerolas.

Y el caso de la corrupción política desvelada en España y la nula reacción de la población es solo un ejemplo de entre muchos tantos a lo largo y ancho del mundo.

Ahí está el caso del deporte de masas, azotado como está por la sospecha de la corrupción, de la manipulación y del dopaje y por la más que probable adulteración de todas las competiciones bajo el control comercial de las grandes marcas… y a pesar de ello, sus audiencias televisivas y su seguimiento no solo no se ve afectado, sino que sigue creciendo cada vez más y más y más…

Pero todos estos casos empequeñecen ante la gravedad de las revelaciones hechas por Edward Snowden y confirmadas por los propios gobiernos, que nos han dicho, a la cara, con luz y taquígrafos, que todas nuestras actividades son monitoreadas y vigiladas, que todas nuestras llamadas, nuestra actividad en redes sociales y nuestra navegación en Internet es controlada y que nos dirigimos inexorablemente hacia la pesadilla del Gran Hermano vaticinada por George Orwell en “1984”.

Y lo que es más alucinante del caso: una vez “filtradas” estas informaciones, nadie se ha preocupado de rebatirlas.

¡Ni mucho menos!

Todos los medios de comunicación, los poderes políticos y las grandes empresas de Internet implicadas en el escándalo han confirmado públicamente este estado de vigilancia como algo real e indiscutible.

Como mucho han prometido, de forma poco convincente y con la boca pequeña que no van a seguir haciéndolo… ¡Incluso se han permitido el lujo de dar algunos detalles técnicos!
¿Y cuál ha sido la respuesta de la población mundial cuando se ha revelado esa verdad?

¿Cuál ha sido la reacción general al recibir estas informaciones?
Ninguna…

Todo el mundo sigue absorto con su smartphone, sigue revolcándose en el dulce fango de las redes sociales y sigue navegando las infestadas aguas de Internet sin mover ni una sola pestaña…

Así pues, ¿de qué sirve saber la verdad?

En el caso hipotético de que Edward Snowden o Julian Assange sean personajes reales y no creaciones mediáticas con una misión oculta,
¿De qué habrá servido su sacrificio?

¿Qué utilidad tiene acceder a la información y desvelar la verdad si no provoca ningún cambio, ninguna alteración, ni ninguna transformación?

¿De qué sirve saber de forma explícita y documentada que la energía nuclear solo nos puede traer desgracias, como nos demuestran los terribles accidentes de Chernobyl y Fukushima, si tales revelaciones no surten ni el más mínimo efecto?

¿De qué nos sirve saber que los bancos son entidades criminales dedicadas al saqueo masivo si seguimos utilizándolos?

¿De qué nos sirve saber que la comida está adulterada y contaminada por todo tipo de productos tóxicos, cancerígenos o transgénicos si seguimos comiéndola?

c

¿De qué nos sirve saber la verdad sobre cualquier asunto relevante si no reaccionamos, por más graves que sean sus implicaciones?

No nos engañemos más, por duro que sea aceptarlo.

Afrontemos la realidad tal y como es…

En la sociedad actual, saber la verdad ya no significa nada

Informar de los hechos que verdaderamente acontecen, no tiene ninguna utilidad real

Es más, la mayoría de la población ha llegado a tal nivel de degradación psicológica que, como demostraremos, la propia revelación de la verdad y el propio acceso a la información refuerzan aún más su incapacidad de respuesta y su atonía mental.

La gran pregunta es:
¿POR QUÉ?
¿Qué nos ha conducido a todos nosotros, como individuos, a este estado de apatía generalizado?
Y la respuesta, como siempre sucede cuando nos hacemos preguntas de este calado, resulta de lo más inquietante. Y está relacionada, directamente, con el condicionamiento psicológico al que está sometido el Individuo en la sociedad actual.

Pues los mecanismos que desactivan nuestra respuesta al acceder a la verdad, por más escandalosa que ésta resulte, son tan sencillos como efectivos. Y resultan de lo más cotidiano.

Simplemente todo se basa en un exceso de información.

En un bombardeo de estímulos tan exagerado que provoca una cadena de acontecimientos lógicos que acaban desembocando en una flagrante falta de respuesta. En pura apatía.

Y para luchar contra este fenómeno, resulta clave saber cómo se desarrolla el proceso…

¿CÓMO SE DESARROLLA EL PROCESO?

Para empezar, debemos entender que todo estímulo sensorial que recibimos está cargado de información.

Nuestro cuerpo está diseñado para percibir y procesar todo tipo de estímulos sensoriales, pero la clave del asunto radica en la percepción de información de carácter lingüístico, entendiendo por “lingüístico”, todo sistema organizado con el fin de codificar y transmitir información de cualquier clase.

Por ejemplo, escuchar una frase o leerla implica una entrada de información en nuestro cerebro, de carácter lingüístico.

Pero también lo implica ver el logo de una empresa, escuchar las notas musicales de una canción, ver una señal de tráfico u oír la sirena de una ambulancia, por poner algunos ejemplos…

Una persona en el mundo actual, está sometida a miles y miles de estímulos lingüísticos de este tipo a lo largo de un día normal, muchos de ellos percibidos de forma consciente, pero la inmensa mayoría percibidos de forma inconsciente, que deben ser procesados por nuestro cerebro.

El proceso de captación y procesamiento de esta información lo podríamos dividir básicamente en 3 fases:
percepción
valoración
respuesta

Percepción

Sin lugar a dudas, formamos parte de la generación con mayor capacidad de procesamiento de información a nivel cerebral de la toda historia de la humanidad, con muchísima diferencia, sobretodo a nivel visual y auditivo.

Es más, a medida que nacen y crecen nuevas generaciones, éstas adquieren una mayor velocidad de percepción de información.

Una muestra de ello la podemos encontrar en el propio cine.

Visualiza un antiguo western de John Wayne, en una secuencia cualquiera de acción, como por ejemplo, un tiroteo. Y después visualiza una secuencia de un tiroteo o de una persecución de coches en una película actual.

Cualquier secuencia de acción de una película actual está trufada de sucesiones rapidísimas de planos de corta duración.

En tan solo 3 o 4 segundos verás diferentes planos:
la cara del protagonista conduciendo, la del acompañante gritando, la mano en el cambio de marcha, el pie pisando el pedal, el coche esquivando un peatón, el perseguidor que derrapa, el malo que agarra la pistola, como dispara por la ventanilla, etc.,
…y cada plano habrá durado apenas décimas de segundo.

Las imágenes se suceden a toda velocidad como los disparos de una ametralladora. Y sin embargo eres capaz de verlas todas y procesar el mensaje que contienen.

Ahora ponte la película de John Wayne.

No encontrarás sucesiones de planos a ritmo de ametralladora, sino sucesiones de planos mucho más largos en duración y con mayor tamaño de campo visual.

Probablemente, un espectador de la época de John Wayne se habría mareado viendo una película actual, pues no estaría acostumbrado a procesar tanta información visual a tanta velocidad.

Esto es un ejemplo sencillo del bombardeo de información al que está sometido el cerebro de alguien en la actualidad, en comparación con el de una persona de hace tan solo 50 años.

Añádele a esto todas las fuentes de información que te rodean, como la televisión, la radio, la música, la omnipresente publicidad de todo tipo, las señales de tráfico, los diferentes y variados ropajes que viste cada una de las personas con las que te cruzas por la calle y que representan, cada uno de ellos una serie de códigos lingüísticos para tu cerebro, la información que ves en tu móvil, en la tablet, en internet y añádele, además, tus compromisos sociales, tus facturas, tus preocupaciones y los deseos que te han programado tener, etc, etc, etc…

Se trata de una auténtica inundación de información que debe procesar tu cerebro continuadamente. Y todo ello en un cerebro del mismo tamaño y capacidad que el de ese espectador de los westerns de John Wayne hace 50 años.

Por lo visto, parece que nuestro cerebro tiene capacidad suficiente para percibir tales volúmenes de información y comprender los mensajes asociados a esos estímulos.

Ahí no radica el problema. De hecho parece que nuestro cerebro disfruta con ello, pues nos hemos convertido en adictos al bombardeo de estímulos.

El problema aparece en la siguiente fase.

Valoración

Es cuando debemos valorar la información recibida, es decir, cuando llega la hora de juzgar y analizar sus implicaciones, que nos topamos con nuestras limitaciones.

Porque, literalmente, no disponemos de tiempo material para hacer una valoración en profundidad de esa información.

Antes de que nuestra mente, por sí misma y con criterios propios, pueda juzgar de forma más o menos profunda la información que recibimos, somos bombardeados por una nueva oleada de estímulos que nos distraen e inundan nuestra mente.

Es por esta razón que nunca llegamos a valorar en su justa medida, la información que recibimos, por importantes que sean sus posibles implicaciones.

Para comprenderlo mejor, vamos a utilizar una analogía, en forma de pequeña historia. Imaginemos a una persona muy introvertida, que pasa la mayor parte de su tiempo encerrada en casa. Prácticamente no tiene amigos ni entabla relaciones sociales de ningún tipo.

Ahora supongamos que esa persona baja al supermercado a comprar una botella de leche y cuando va a pagarla, se le cae al suelo y la rompe, causando gran estruendo y manchando su ropa a ojos de todos los clientes y de la cajera.

Cuando esa persona vuelva a su casa, aislada de toda relación y estímulo social, probablemente dará un gran valor a lo acontecido en el supermercado.

Se preguntará por qué le cayó la leche y qué movimiento en falso realizó para que eso sucediera; se preguntará si fue culpa suya o fue culpa de la botella que era demasiado resbaladiza; analizará en su cabeza la mirada de la cajera y los gestos y comentarios de todos y cada uno de los clientes; incluso observará las manchas en su ropa e intentará adivinar lo que pensaban sobre ella las demás personas al verla en esa situación.

Se sentirá ridícula y juzgará aquel acontecimiento meramente anecdótico como mucho más importante de lo que realmente es. Simplemente porque para ella, ese ridículo en el supermercado será el gran acontecimiento social del día o de la semana.

Y quizás no lo olvide nunca más en su vida.

Ahora sustituyamos a la persona introvertida y sin relaciones por un modelo opuesto.

Una persona extrovertida, que pasa el día entero rodeada de gran cantidad de personas y acontecimientos, interactuando frenéticamente con clientes y compañeros de trabajo, hablando por teléfono, concertando citas, comprando, vendiendo, haciendo reuniones, riendo, enfadándose y rematando el día tomando copas con los amigos.

Supongamos que esta persona va a comprar la leche y también se le cae causando gran estruendo y manchándose la ropa.

La valoración que hará del hecho será meramente anecdótica, pues representará un evento más de entre los muchos acontecimientos de carácter social que experimenta a lo largo de la jornada.

Y en pocas horas se habrá olvidado de lo sucedido.

Una persona en la sociedad actual se asemeja mucho al segundo modelo, sometida a gran cantidad de estímulos sensoriales, sociales y lingüísticos.

Para nosotros, toda información recibida es rápidamente digerida y olvidada, arrastrada por la corriente incesante de información que entra en nuestro cerebro como un torrente.

Porque vivimos inmersos en la cultura del ‘twit’, un mundo donde toda reflexión sobre un evento dura 140 caracteres. Y esa es la profundidad máxima a la que llega nuestra limitada capacidad de análisis.

Es por esta razón, por nuestra impotencia a la hora de valorar y juzgar por nosotros mismos el volumen de información al que estamos sometidos, que la propia información que nos es transmitida lleva incorporada la opinión que debemos tener sobre ella, es decir, aquello que deberíamos pensar tras realizar una valoración profunda de los hechos.

Es decir, el emisor de la información le ahorra amablemente al receptor el esfuerzo de tener que pensar.

Ese es el procedimiento que utilizan los grandes medios de comunicación y en un mundo con individuos auténticamente pensantes sería calificado de manipulación y lavado de cerebro.

La televisión es un claro ejemplo de ello. Fijémonos en un noticiario cualquiera.

Todas las noticias de todos las cadenas están narradas de forma tendenciosa, de manera que contengan en su redactado y presentación no solo la información que debe ser transmitida, sino la opinión que debe generar en el espectador.

O más claramente aún, el ejemplo de las omnipresentes tertulias políticas, donde los tertulianos son calificados como “generadores de opinión”.

Es decir, su función es generar la opinión que deberías fabricar por ti mismo.

Así pues, el bombardeo continuo e incesante de información en nuestro cerebro nos impide juzgar adecuadamente el valor de los hechos, con criterio propio y según nuestros códigos internos.

Nos quita el tiempo que deberíamos tomarnos para sopesar las consecuencias de un acontecimiento y lo fragmenta en pedacitos de 140 caracteres y con ello, convierte en breve y superficial cualquier juicio que emitamos sobre una información recibida.

Resumiendo: nos hace pensar “en titulares” y por norma general, esos titulares ni tan solo los pensamos nosotros mismos, sino que nos son inoculados con la propia información.

Respuesta

Una vez reducido a la mínima expresión nuestro tiempo de valoración personal de los hechos, entramos en la fase decisiva del proceso, aquella en que nuestra posible respuesta queda anulada.

Aquí entran en juego las emociones y los sentimientos, el motor de toda respuesta y acción. Y es que al fragmentar y reducir nuestro tiempo dedicado a juzgar una información cualquiera, también reducimos la carga emocional que asociamos a esa información.

Observemos nuestras propias reacciones: podemos indignarnos mucho al conocer una noticia cualquiera, ofrecida en un noticiario, como por ejemplo el desahucio forzoso de una familia sin recursos, pero al cabo de unos segundos de recibir esa información, somos bombardeados por otra información distinta que nos lleva a sentir otra emoción superficial diferente, olvidando así la emoción anterior.

Para decirlo de forma gráfica y clara: de la misma manera que nuestra capacidad de juicio y análisis queda reducida a un ‘twit’, nuestra respuesta emocional queda reducida a un emoticono.

Y aquí es donde reside la clave del asunto.

Es en este punto donde queda desactivada nuestra posible respuesta. Para comprenderlo mejor, volvamos a la analogía de las personas introvertida y extrovertida que rompían la botella de leche en el supermercado.
La persona introvertida encerrada en su hogar, que ha otorgado un valor más profundo a los hechos acontecidos en el supermercado seguirá dándole vueltas al asunto una y otra vez.

Es decir, no olvidará fácilmente las emociones vinculadas al ridículo que sintió en ese momento y con mucha probabilidad, esa exposición continuada a sus propias emociones acabará desembocando en un sentimiento de incomodidad ante la posibilidad de volver al lugar de los hechos.

Así pues, es muy posible que esa persona no vuelva durante un tiempo a comprar en ese supermercado, aunque eso implique que ha que ir bastante más lejos a comprar la leche, hasta el punto de llegar a fabricar un sentimiento de repulsa hacia el propio establecimiento y las personas que la vieron hacer el ridículo. Es decir, la energía emocional que habrá volcado sobre ese hecho concreto, habrá terminado desembocando en una reacción efectiva ante el hecho en sí.

Sin embargo, la persona extrovertida volverá sin ningún problema al supermercado a comprar leche, pues en su mente, el suceso llevará asociada muy poca carga emocional.

Como mucho, quizás se ruborice un poco al ver a la cajera o a algún cliente. Es decir, la persona extrovertida, no emprenderá acciones efectivas y tangibles derivadas del suceso de la botella de leche.
Más allá de las valoraciones que hagamos sobre estos personajes inventados, estos ejemplos nos sirven para demostrar que el bombardeo incesante de información al que estamos sometidos acaba desembocando en una fragmentación de nuestra energía emocional y por ello acabamos ofreciendo una respuesta superficial o nula.

Una respuesta que en momentos como el que vivimos, intuimos debería ser mucho más contundente y que sin embargo, no llegamos a generar porque carecemos de energía suficiente para hacerlo.

Y todos observamos desesperados a los demás y nos preguntamos,
“¿Por qué no reaccionan? ¿Por que no reacciono yo?”
Y esa impotencia desemboca, al final, en una sensación de frustración y apatía generalizadas. Ésta parece ser la razón básica por la que no se produce una Revolución cuando, por la lógica propia de los acontecimientos, debería producirse.

Se trata pues, de un fenómeno meramente psicológico.

Éste es el mecanismo básico que aborta toda respuesta de la población ante los continuos abusos recibidos.

La BASE sobre la que se sustentan todas las manipulaciones mentales a las que estamos sometidos actualmente. El mecanismo psicológico que mantiene a la población idiotizada, dócil y sumisa

Lo podríamos resumir así:
El excesivo bombardeo de información nos impide tomarnos el tiempo necesario para otorgar el valor adecuado a cada información recibida y con ello, nos impide asociarle la suficiente carga emocional como para generar una reacción efectiva y real

¿CONSPIRACIÓN O FENÓMENO SOCIAL?

Poco importa si todo esto forma parte de una gran conspiración para controlarnos o si hemos llegado a este punto por la propia evolución de la sociedad, porque las consecuencias son exactamente las mismas:
los más poderosos harán lo posible por mantener estos mecanismos en funcionamiento; incluso fomentarán tanto como puedan su desarrollo, simplemente porque les beneficia.
De hecho, la propia revelación de la verdad favorece estos mecanismos.

A los más poderosos ya no les importa mostrarse tal y cómo son ni desvelar sus secretos, por sucios y oscuros que éstos sean.

Revelar estas verdades ocultas contribuye en gran medida a aumentar el volumen de información con el que somos bombardeados.

Cada secreto sacado a la luz crea nuevas oleadas de información, que puede ser manipulada e intoxicada con datos adicionales falsos, contribuyendo con ello a la confusión y al caos informativo y con ello a nuevas oleadas secundarias de información que nos aturdan aún mas y nos suman más profundamente en la apatía.

Si combinamos esta apatía, fruto de la poca energía emocional con la que intentamos responder, con las tremendas dificultades que el propio sistema nos pone a la hora de castigar a los responsables, se generan nuevas oleadas de frustración, cada vez más acusadas, que nos llevan, paso a paso, a la rendición definitiva y a la sumisión absoluta.

Así pues, no lo dudes: a las personas que ostentan el poder les interesa bombardearte con enormes volúmenes de información lo más superficial posible

Porqué una vez instaurada en la sociedad esta forma de interactuar con la información recibida, todos nosotros nos convertimos en adictos a ese incesante intercambio de datos.

El bombardeo de estímulos representa una auténtica droga para nuestro cerebro, que cada vez necesita más velocidad en el intercambio de informaciones y exige menos tiempo para tener que procesarlas.

Nos sucede a todos: cada vez nos cuesta más dedicar tiempo a leer un artículo largo cargado de información estructurada y razonada. Exigimos que sea más resumido, más rápido, que se lea en una sola línea y que se ingiera como una pastilla y no como un ágape decente.

Nuestro cerebro se ha convertido en un drogadicto de la información rápida, en un yonqui ávido de continuos chutes de datos que ingerir, a poder ser pensados y analizados por cualquier otro cerebro, para no tener que hacer el esfuerzo de fabricarnos una compleja y contradictoria opinión propia.

Porque odiamos la duda, pues nos obliga a pensar. Ya no queremos hacernos preguntas.

Solo queremos respuestas rápidas y fáciles.

Somos y queremos ser antenas receptoras y replicadoras de información, como meros espejos que rebotan imágenes externas. Pero los espejos son planos y no albergan más vida en ellos que la que reflejan proviniendo del exterior.

Hacia ahí se dirige el ser humano de forma acelerada.

¿Vamos a permitirlo?

CONCLUSIÓN

Quizás todo lo expuesto anteriormente no es lo que querías escuchar.

Es poco estimulante y resulta algo complicado y farragoso, pero las realidades complejas no pueden reducirse a un ingenioso titular en forma de twit.

Para emprender una transformación profunda de nuestro mundo, para iniciar una auténtica Revolución que lo cambie todo y nos lleve a una realidad mejor, deberemos descender hasta las profundidades de nuestra psique, hasta la sala de máquinas, donde están en marcha todos los mecanismos que determinan nuestras acciones y movimientos.

Ahí es donde se está dirimiendo la auténtica guerra por el futuro de la humanidad

Nadie nos salvará desde un púlpito con brillantes proclamas y promesas de una sociedad más justa y equitativa. Nadie nos salvará sólo contándonos la supuesta verdad, ni desvelando los más oscuros secretos de los poderes en la sombra.

Como acabamos de ver, la información y la verdad ya no tienen importancia, porque nuestros mecanismos de respuesta están averiados. Debemos descender hasta ellos y repararlos; y para conseguirlo, debemos saber cómo funcionan.

Para ello no será necesario hacer un complejo curso de psicología:
observando con atención y razonando por nosotros mismos podemos conseguirlo.
Porque no se trata de algo esotérico ni fundamentado en creencias extrañas de carácter Místico, Religioso o New Age. Es pura lógica: No hay revolución posible sin una transformación profunda de nuestra psique a nivel individual.

Porque nuestra mente está programada por el Sistema. Y por lo tanto, para cambiar ese Sistema que nos aprisiona, antes debemos desinstalarlo de nuestra mente.

¿Tú lo vas a hacer?

Noam Chomsky y las diez estrategias de manipulación mediática.

La estrategia de la distracción
El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes.

La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética.

“Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

Crear problemas y después ofrecer soluciones
Este método también es llamado “problema-reacción-solución”.

Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar.

Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad.

O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

La estrategia de la gradualidad
Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos.

Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990:

estado mínimo
privatizaciones
precariedad
flexibilidad
desempleo en masa
salarios que ya no aseguran ingresos decentes,

…tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

La estrategia de diferir
Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura.

Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato.

Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente.
Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado.

Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

Dirigirse al público como criaturas de poca edad
La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental.

Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante.

Por qué?

“Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad (ver “Armas silenciosas para guerras tranquilas”)”.

Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión
Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos.

Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…

Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad
Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud.

“La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores (ver “Armas silenciosas para guerras tranquilas”)”.

Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad
Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…

Reforzar la autoculpabilidad
Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos.

Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se auto-desvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción.

Y, sin acción, no hay revolución!

Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen
En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídas y utilizados por las elites dominantes.

Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente.

El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo.

Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.

 

Por Omar Montilla.

Microchip cerebral… Miro la TV, luego existo.

El mundo está compuesto por miles de millones de individuos que se rigen por un axioma elemental:
miro la televisión y luego existo.
El alienado psicoprogramado por la TV y la sociedad de consumo no está formado para pensar reflexivamente sino para consumir productos y comportamiento social inducido por medio de eslóganes, consignas subliminales e imágenes sin ninguna relación entre sí.

A) El alienado programado

El individuo-masa, o Alienado Programado (AP), se desarrolla en la primera fase de las operaciones psicológicas-mediáticas-publicitarias imperiales orientadas a imponer la sociedad de consumo en las áreas dependientes del Tercer Mundo, a fines de la década del 50, y experimenta su máximo nivel de desarrollo con el advenimiento de la era de las comunicaciones informáticas globalizadas a fines de los 90.

El Alienado Programado (AP) es el prototipo de “hombre universal” modelado por las políticas niveladoras consumistas impuestas por las trasnacionales a escala planetaria.

El AP no está programado para pensar (desarrollo reflexivo) sino para consumir productos por medio de consignas (eslóganes) y de imágenes sin ninguna relación entre sí.

Sus emociones y pensamientos (programados por el mensaje televisivo) duran y se terminan con las imágenes en la pantalla:
El AP es el hijo de la “patria televisiva” nivelada mundialmente como primer “agente socializador” en reemplazo de la familia, la escuela y las tradiciones culturales de su lugar de nacimiento.
El AP de la era informática rompe definitivamente con la matriz cultural del viejo “Estado nacional” y se proyecta como un microchip nivelado del nuevo “Estado trasnacional” de las corporaciones que han divido el mundo en “gerencias de enclave”.

Sus esquemas referenciales psicosociales fueron modelados y construidos sobre dos pilares básicos: individualismo y consumismo.

Utilizando técnicas y estrategias de la guerra psicológica, los laboratorios estratégicos de comunicación publicitaria comenzaron a modelar al individuo-masa (el AP) a partir del surgimiento de la sociedad de consumo en los años 50.

Un AP está programado para consumir: desde productos, espectáculos, modas, hasta presidentes (gerentes de enclave de las trasnacionales) vendidos por medio de técnicas de marketing y de campañas electorales manipuladas por operaciones psicológicas.

A excepción de los casi tres mil millones de marginados de la sociedad de consumo, que no alcanzan los niveles de supervivencia, el resto de la sociedad mundial (tanto en el mundo dependiente como en el mundo de las potencias dominantes) está programada a partir de una estructura piramidal de AP (individuos-masa) nivelados por la ideología del consumo.

Un AP es un nivelado universal por la cultura del consumo.

El consumo (no el pensamiento razonado con lógica de qué y para qué), rige y parametra sus pautas de comportamiento social e individual.

Un AP de Asia, África, o Latinoamérica (más allá del idioma y la raza) viste de la misma manera y consume los mismos productos que un AP de EE.UU. o de Europa.
Ropa, cortes de cabello, música, fútbol, deportes, creencias, modas, gustos consumistas, estereotipos de conducta social, son nivelados por igual en los AP por las trasnacionales que han convertido al planeta en un “gran mercado”.
Un AP (Alienado Programado), técnicamente, es una terminal de consumo para abrir nuevos mercados y nuevas fuentes de ganancia a escala planetaria.

Así como la acelerada concentración y centralización del poder trasnacional impuso la incorporación masiva de la informática para la toma de decisión económica, la sociedad de consumo requirió de la utilización en gran escala de la publicidad comercial destinada a crear las bases psicosociales del consumismo.

La manipulación psicológica con el consumismo desarraigó al individuo-masa de los valores de su propia cultura, historia y tradiciones de origen, y lo convirtió en un alienado universalizado y sin conciencia.

El colonizado mental, el AP, el individuo-masa, es un lumpen social cuya máxima ambición es emigrar de su país de origen hacia los grandes centros consumistas del Imperio, como está ocurriendo en Europa y en la frontera con México.

El máximo objetivo de un AP es consumir sin interrogarse sobre los fenómenos de genocidio económico y las lacras sociales emergentes de la explotación del hombre por el hombre, a los que vive en forma alienada, sin vincularlos al sistema, del que que tampoco sabe de que se trata.

Un AP, es la célula y la materia prima emergente de las operaciones psicológicas trazadas para el control y direccionamiento de conducta con fines colonizadores que lo despojó de todo atisbo de pensamiento reflexivo y de conciencia social.

Un AP de clase baja es un desclasado sin patria (exactamente la contrapartida del revolucionario con conciencia social emergente de la Revolución Industrial) que sirve como carne de cañón y mano de obra barata (cuando consigue trabajo) de las trasnacionales, también sin patria, extendidas por los cuatro puntos cardinales del planeta.

Un AP, de clase media o alta, también es un desclasado sin patria que alimenta (desde el vértice y el medio de la pirámide) las estructuras gerenciales, políticas, burocráticas y/o profesionales del sistema trasnacionalizado.

Pero antes que nada, un AP (más allá de cualquier grupo de pertenencia clasista) es un alienado social construido a la imagen y semejanza de las trasnacionales y sus necesidades de mercado.

En este cambio de las matrices mentales y culturales de las sociedades dominadas subyace la culminación de un minucioso proceso de colonización psicológica-cultural, cuyo objetivo central se orienta a borrar las fronteras entre el dominador y el dominado.

El perfeccionamiento del AP fue simultáneo a la destrucción de los Estados nacionales por medio de la imposición del “libre mercado”, la “apertura económica” y las privatizaciones de empresa públicas impulsadas por el trasnacionalismo desde Washington, en la década del 90.

B) El microchip cerebral

La etapa de la “colonización de las sociedades” con el consumo de productos, comenzada en la década del 60, posibilitó la era de la “colonización mental” con el consumo de información perfeccionada con el advenimiento masivo de Internet y de las comunicaciones globalizadas en la década del 90.

Cuando el sistema trasnacional, por medio del consumo, niveló un “modelo único de pensamiento”, sentó las bases psicosociales para el control político-ideológico por medio de la información periodística manipulada por operaciones psicológicas .

Así como las técnicas de manipulación sirven para alienar conciencias con la “TV espectáculo”, también sirven para esconder la realidad, crear cortinas de humo, y fabricar “atención social”, o “indiferencia”, ante los distintos acontecimientos locales o internacionales que se van sucediendo.

El “mostrar” o “esconder” (por medio de la manipulación mediática) tal o cual acontecimiento, depende de los intereses que eventualmente tengan los gobiernos y consorcios mediáticos sobre el mismo.

Así como las cadenas internacionales “vendieron” y mostraron masivamente el Mundial de Alemania (que distrajo por un mes la atención de los problemas reales), de la misma manera ocultaron la masacre producida por Israel en Gaza y Líbano, como lo hacen en Irak o en otras partes del planeta sometidas a la conquista y al genocidio militar por el control de mercados y de recursos estratégicos.

Los miles de millones de AP que se emocionaron, rieron o lloraron, con el Mundial permanecieron indiferentes ante el asesinato en masa de seres humanos bombardeados por una superpotencia invasora (Israel), en el colmo de la impunidad y del silencio cómplice de las potencias y de sus organizaciones internacionales.

En la era de la información y de la revolución informática, los medios de comunicación sustituyen a los ejércitos en los sistemas de dominio y de control social.

La guerra militar y sus técnicas se revalorizan dentro de métodos científicos de control social, y se convierten en una eficiente estrategia de dominio sin el uso de las armas.

De manera tal, que el control de las sociedades, en la primera etapa, por medio de la publicidad, posibilitó la segunda fase:
el control ideológico, a través del consumo de información periodística, también nivelado a escala planetaria por el aparato mediático controlado por las trasnacionales del Imperio.
Con la nivelación consumista se establecieron las bases para el AP consumidor de “órdenes psicológicas” manipuladas a través de la información fragmentadora y “anti-reflexiva” del llamado “periodismo espectáculo”.

De esta manera el AP, se convierte en la célula terminal del sistema de colonización mental nivelado a escala universal por el aparato mediático-informativo controlado por el sistema trasnacionalizado.

La era del microchip cerebral no solamente borra las fronteras entre el dominador y el dominado sin que además nivela al hombre a “imagen y semejanza” del consumismo sin fronteras.
“Miro la televisión y luego existo”: El axioma elemental del humano convertido en un microchip programado por las trasnacionales.

Por Manuel Freytas.

La Cia utiliza Hollywood para… un ataque de falsa bandera.

Casi todas las guerras comienzan con operaciones de falsa bandera.

Los próximos conflictos en Corea del Norte y Rusia no serán una excepción.

La actual histeria masiva en EE.UU. está siendo fabricada para justificar una agresión contra Moscú y Pyongyang, en represalia a actos atribuidos a los gobiernos de Corea del Norte y Rusia, pero orquestados y ejecutados realmente por la CIA y el Pentágono.

LA FALSA BANDERA DE COREA DEL NORTE. ASÍ ES COMO LA CIA INSTRUMENTALIZA HOLLYWOOD

El ejemplo más reciente lo tenemos en la campaña de agresión contra Corea del Norte, relacionada con el supuesto ataque hacker contra Sony y el creciente ruido alrededor de la película, The Interview (La Entrevista), un asunto que tiene todas las características propias de una operación de falsa bandera de la CIA.

La culpa acerca del acto de piratería informática y las supuestas amenazas a los aficionados al cine han sido atribuidas por completo a Corea del Norte, a pesar de que no existe ni una sola evidencia creíble más allá de acusaciones sin fundamento por parte del FBI.

Expertos cibernéticos de EE.UU. han expresado sus dudas sobre la implicación de Corea del Norte en el ataque hacker contra Sony Pictures Entertainment.
“Es claro para nosotros, basándonos en evidencias forenses y otros tipos de pruebas, que de forma inequívoca, Corea del Norte no es responsable de orquestar o iniciar el ataque a Sony”, afirmó Sam Glines, jefe de la empresa de seguridad cibernética Norse, citado por la CNN.
Extracto sacado de un artículo publicado en el portal Sputnik News
Como vemos, la presunta responsabilidad por el ataque hacker contra Sony por parte de Pyongyang no ha sido probada.

Pero poco importa ya: el hecho es que el argumento que se le ha vendido al pueblo norteamericano según el cual “América ha sido atacada por Corea del Norte”, a pesar de ser mentira, ya ha sido aprobado oficialmente y vendido al público como un hecho indiscutible.

Los individuos que forman parte del misterioso grupo responsable del ataque hacker siguen convenientemente sin identificar.

Hay multitud de posibilidades que podrían explicar el ataque y que no han sido tenidas en cuenta, desde gente actuando desde dentro de Sony, pasando por grupos de hackers a sueldo, hasta actos de vandalismo en Internet, etc…

Pero la explicación más plausible, nos conduce a pensar en la participación de agencias como la CIA o la NSA, ya que disponen de la capacidad tecnológica abrumadora necesaria para llevar a cabo operaciones de esta magnitud. Evidentemente, esta opción, ha sido debidamente ignorada como posibilidad por parte de los grandes medios de comunicación.

La pregunta clave es: ¿Quién se beneficia del ataque hacker contra Sony?

Es ilógico pensar que Pyongyang sea el responsable del ataque. El aislado y empobrecido régimen de Corea del Norte no gana nada realizando un cyber-ataque contra EE.UU., ya que sus capacidades son relativamente débiles, y se enfrentan a la certeza de una abrumadora respuesta militar y cibernética por parte de Estados Unidos.

Sin embargo, Washington sí se beneficia de cualquier acción que provoque un cambio de régimen en Corea del Norte.

Kim Jong Un

Pero perder el tiempo discutiendo sobre la participación o no del régimen de Pyongyang, nos lleva a ignorar el punto clave de todo este asunto.

Y es que este proyecto, desde la creación de la película The Interview, hasta culminar en este incidente internacional tan bien orquestado, ha sido guiado desde el principio por la CIA, el Pentágono y el Departamento de Estado.

Es pura propaganda.

Una arma de guerra psicológica…

Un ejemplo especialmente perverso de la manipulación de la cultura popular por parte de la inteligencia militar con el fin de provocar una guerra.

Nada alrededor de este asunto tiene ni una pizca de gracia o diversión.

La película The Interview se realizó con la participación directa y abierta de la CIA y de la Rand Corporation con el expreso propósito de desestabilizar a Corea del Norte.

Wikipedia:
La Corporación RAND (Research ANd Development) o Rand Corporation, es un laboratorio de ideas (think tank) norteamericano que forma a las fuerzas armadas norteamericanas.

La organización de esta corporación ha cambiado y actualmente también trabaja en la organización comercial y gubernamental de los Estados Unidos

Seth Rogen

La estrella y co-director del film, el cómico Seth Rogen, ha admitido, según sus propias palabras, que trabajó “directamente con personas que trabajan en el gobierno como consultores, y que estoy convencido que son de la CIA”

Michael Lynton

La película fue originalmente concebida para reflejar un complot imaginario que se producía en un “país sin nombre”, pero el copresidente de Sony Pictures, Michael Lynton, quien también es miembro del consejo de la Rand Corporation, animó a los cineastas a que centraran el argumento de la película en el supuesto asesinato de Kim Jong-Un.

Bruce Bennett

Bruce Bennett, especialista en Corea del Norte para la Rand Corporation, también tuvo un papel activo en el asunto, expresando su entusiasmo acerca de que la película provocara un cambio de régimen y provocara una acción de Corea del Sur contra Pyongyang.

También otros miembros del Departamento de Estado leyeron el guión, incluidos algunos agentes conectados con Hillary Clinton.

Esos idiotas infantiloides, imbéciles, insípidos e imprudentes involucrados en la realización de la película The Interview, como son Seth Rogen y el co-director del filme, Evan Goldberg, trabajaron con estos matones de la inteligencia militar durante meses.

Evan Goldberg y Seth Rogen

No parecen haber tenido ningún problema en convertirse en putas políticas al servicio de esos mercaderes de la muerte de Langley.

De hecho, por lo visto, se divirtieron con ello. Parece que les importa un comino que la CIA y el Pentágono los hayan utilizado para fines potencialmente tan graves.

Los protagonistas de The Interview,
James Franco y Seth Rogen

Lo único que parece que les preocupa a estos idiotas es recibir publicidad y más publicidad para su estúpida película.

Es indiscutible que la CIA ha tenido éxito a la hora de desencadenar una ola de histeria anti-Corea del Norte entre la población de EE.UU..

Solo hace falta ver las cadenas de TV de EE.UU. repletas de estadounidenses ignorantes chillando “no podemos permitir que Corea del Norte nos haga chantaje” o “no podemos permitir que Kim Jong-Un nos arrebate nuestra libertad de expresión”

En EE.UU. solo se escucha el debate ridículo sobre si Sony tiene el “coraje” de estrenar la película “enfrentándose a los malvados norcoreanos”, evitando que se “violen los derechos” de esos espectadores idiotizados, que ahora consideran un “deber patriótico” ver el dichoso filme.

Estos enanos mentales, con sus visiones del mundo moldeadas por el Ministerio de Cultura de la CIA con su entretenimiento destinado a respaldar la guerra a través de videojuegos violentos, tienen el cerebro irremediablemente perdido.

Nihilistas y estúpidos sin alma, la mayoría de los estadounidenses no tienen ningún problema en ver a Kim Jong-Un muerto, en la pantalla o en la realidad.

Esta desagradable América post-9/11 es el nuevo ejército de la CIA:
lleno de odio violento, fácilmente manipulable, deseosos de obedecer como borregos que marchan al toque del tambor hacia donde les manden.
Y luego están los verdaderos tontos, esos tontos ajenos a la realidad, que dirán,
“hey, que es sólo una comedia” y “sólo es una película”.
Estos idiotas, que se creen excepcionales por ser norteamericanos, creen que el negocio de la guerra y la agenda asesina de la CIA que ellos y su película están ayudando a llevar a cabo, es sólo un juego.

El negocio de la CIA es la muerte, y hay planes de atentados reales en los archivos de la CIA, dirigidos a jefes de Estado. Kim Jong-Un es, sin duda, uno de los que forma parte de esa lista de asesinatos reales.

Y esto no tiene nada de divertido, no es una simple comedia, ni una película.

UN VERDADERO ACTO DE GUERRA

La provocadora y hostil postura diplomática de la administración Obama habla por sí misma.

Washington quería provocar un incidente internacional. Buscan un cambio de régimen en Pyongyang, y no les importa lo que Corea del Norte o China piensen al respecto, ni temen la reacción que pueda tener Pyongyang.

Por otro lado, imagínese lo que sucedería si alguien en Hollywood intentara realizar una película centrada en el asesinato de Benjamín Netanyahu y en el derrocamiento del gobierno de Tel Aviv.

Benjamin Netanyahu

Dicha película, si es que alguna vez se permitiera ni tan solo escribir el guión, sería detenida en seco por los estudios cinematográficos.

Y en el caso hipotético de que consiguiera llevarse a cabo, pasando los filtros de censura que “mágicamente” no han detenido la realización de The Interview (y sí, hay censura en Estados Unidos, y mucha) Obama personalmente volaría a Tel Aviv para pedir disculpas. Por lo menos, Washington emitiría declaraciones públicas distanciándose de la película y de su contenido.

Pero éste no ha sido el caso de la película The Interview. Y eso es porque las élites estadounidenses realmente quieren asesinar a la familia Kim.

A pesar de no ofrecer ninguna prueba de la participación de Corea del Norte, Barack Obama prometió una “respuesta proporcional”: inmediatamente, el Internet de Corea del Norte cayó misteriosamente durante un día entero.

A menos que uno sea un ingenuo y crea que el hecho es pura coincidencia, es evidente que todas las señales apuntan a las agencias de espionaje de Estados Unidos (CIA, NSA, etc.) o a piratas informáticos que trabajan a las órdenes de Washington y Langley.

En tal caso, ese ataque a la red de Internet de Corea del Norte sería, por lo tanto, un acto unilateral de guerra sin provocación alguna, aunque Washington no se ha hecho responsable de él y por razones de negación plausible nunca lo hará.

De todas formas, hay otra opción.

Tal vez fue un simulacro. Un mensaje. Quizás los EE.UU. probaron la facilidad con la que pueden tumbar las redes de Corea del Norte, algo que como se ha visto, resultó muy fácil, dada la abrumadora ventaja tecnológica de EE.UU. sobre Pyongyang.

El objetivo de este ensayo sería saber exactamente qué hacer para tumbar las redes de Corea del Norte cuando la guerra contra Pyongyang se inicie en serio.

Además, con ello los EE.UU. mostrarían su poderío en la región de Asia y el Pacífico, y enviarían un mensaje no sólo a Pyongyang, sino también a China, su gran objetivo futuro.

Algunas otras demostraciones de fuerza similares, llevadas a cabo durante los últimos meses, incluyeron las protestas contra el gobierno de Pekín en Hong Kong (asistidas por la CIA y el Departamento de Estado de Estados Unidos), provocaciones diversas en el Mar Meridional de China por el petróleo en disputa, y los nuevos acuerdos de defensa que colocan nuevos sistemas anti-misiles y misiles guiados en los buques de guerra destinados a la región.

La conclusión de todo ello es que los Estados Unidos, una vez más, se han movilizado para apoyar una nueva guerra que podría iniciarse pronto.

La CIA y Sony han convertido una película estúpida en una arma, convirtiéndola en una causa de guerra y en un grito de batalla.

Cuando las bombas caigan sobre Corea del Norte, los creadores de The Interview tendrán las manos manchadas de sangre, así como todos y cada uno de los ejecutivos que permitieron que la película se hiciera y las hordas que inundaron los cines y pagaron por verla.

Si Estados Unidos fuera una sociedad decente, sana, The Interview habría sido denunciada rotundamente, boicoteada y apartada.

Pero en EE.UU., una película como ésta, se convierte en una celebración. La CIA debería ser condenada por sus actos. Sin embargo, gente como Seth Rogen se junta con ellos.

EE.UU., un lugar cada vez más disfuncional, los ama. Los obedece…

LA FALSA BANDERA CONTRA RUSIA

En lo referente a la película The Interview, el portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, Alexander Lukashevich, emitió una declaración en solidaridad con Corea del Norte, calificando el argumento de la película de agresivo y escandaloso, y condenó la respuesta de represalia de Estados Unidos tildándola de contraproducente y peligrosa para las relaciones internacionales.

Alexander Lukashevich

Por supuesto, Washington no tiene interés en mejorar las relaciones internacionales. Y los rusos deben saberlo. Al igual que Kim Jong-Un, Vladimir Putin, ha sido vilipendiado y demonizado incesantemente en los medios norteamericanos.

Si para EE.UU. Kim es objeto de ridículo, Putin es el Mal Encarnado.

Solo hace falta considerar las provocaciones desesperadas de Washington en los últimos meses.

Un golpe de Estado de Estados Unidos y la OTAN, diseñado por la CIA, derrocó al gobierno de Ucrania, implantando un aparato criminal pro-estadounidense con toques neo-nazis en las mismísimas puertas de Rusia.

La CIA y su red mundial de propagandistas cubrió de culpa a Putin y a Rusia para la agresión, y por obstruir la “democracia”.

El avión de pasajeros MH-17 fue derribado por operativos de Ucrania, con el apoyo de la CIA y el Mi-6. Esta operación de bandera falsa fue atribuida a “Misiles de Putin”

La guerra contra el Estado Islámico es una gran operación de falsa bandera de la CIA, que busca derrocar al gobierno de Assad, así como contrarrestar militarmente a Rusia.

La conquista angloamericana en curso de los suministros de petróleo y gas regionales, y de las rutas de transporte de energía, también tiene al intención de hacer jaque mate a las aspiraciones de Rusia y China en la región.
Los EE.UU. y la OTAN han atacado a la federación rusa con sanciones
Los EE.UU. y Arabia Saudita han hundido los precios del petróleo, para dañar aún más la economía de Rusia
Se están planeando escaladas militares a gran escala
El Congreso de Estados Unidos está impulsando una nueva legislación equivalente a una declaración abierta de guerra contra Rusia
¿Y ahora qué?

Tal vez es hora de que la CIA produzca una película de Seth Rogen y James Franco sobre el asesinato de Putin. Otra “parodia”… ¿O qué tal una película acerca de matar a Assad, o a cualquier otra persona que Estados Unidos quiera convertir en un enemigo público?

Posiblemente en Langley ya estén trabajando en ello.

EL REGRESO DE LOS BUSH (QUE NUNCA SE HABÍAN IDO)

En medio de toda esta escalada de histeria de guerra, nos llega la noticia de que Jeb Bush está considerando presentarse como candidato a la presidencia de EE.UU. en 2016.

Sería el retorno largamente predicho de la familia Bush, los reyes del terrorismo, los emperadores de la operación de bandera falsa, de vuelta a la Blanca Casa. Algo que parece inminente.

La CIA tendrá a su familia favorita de nuevo en el Despacho Oval, con un verdadero vástago de la CIA encargado de gestionar las guerras apocalípticas que son susceptibles de ser iniciadas en los próximos años:
Rusia/Ucrania
Corea del Norte
Oriente Medio

Jeb Bush

JEB BUSH “TERMINARÁ EL TRABAJO”

La carrera presidencial de 2016 será una farsa.

Es probable que veamos enfrentarse como adversarios a dos “amigos” políticos corruptos del establishment, que en realidad han sido compañeros de conspiración desde siempre.
Por un lado, Hillary Clinton, con su marido Bill en la sombra.

Por otro lado, Jeb Bush, respaldado por George HW, George W. y todos los compinches de la familia Bush saliendo de nuevo a la palestra.

El hecho es que los Clinton y los Bush y sus redes entrelazadas, han dirigido el país desde la década de 1980, turnándose en el poder, con Obama como mascarón de proa de la transición (su gobierno siempre ha sido dirigido por las élites neoliberales conectadas a los Clintonistas, incluyendo a la propia Hillary Clinton)

La historia colectiva de los Bush se remonta a la fundación misma de los centros de inteligencia estadounidenses. Es la historia del crimen de guerra moderno.

El currículum de George H. W. Bush, agente y Director de la CIA, es largo, sangriento y está lleno de polvo de cocaína.

Toda la familia Bush gestionó la maquinaria del tráfico de drogas del escándalo Irán-Contra-CIA, con los Clinton como socios de pleno derecho de la red Bush en los enormes fraudes de tráfico de drogas, armas y servicios bancarios de la época, cuyos efectos todavía resuenan hoy en día.

Y no hace falta recordar que el clan Bush y sus atentados del 9/11, son responsables del estado de terror y de la política de falsas banderas y engaños que el mundo sufre actualmente.

Si bien sigue siendo demasiado pronto para saber a quién seleccionará el establishment, lo más probable es que el elegido sea Jeb Bush. Hillary Clinton ya ha sufrido su propio escándalo en el asunto de Benghasi.

Jeb Bush, por otra parte, dispone del pedigrí CIA que tanto gusta al establishment.

Se han dejado pasar los años necesarios para que el estúpido público norteamericano olvide los horrores que la familia Bush le trajo a la humanidad, si es que alguna vez se dieron cuenta de lo que estaban haciendo.

Además, el público estadounidense no sabe quién es Jeb Bush, más allá de su apellido.

Jeb Bush, a quien Barbara Bush siempre calificó como el “más inteligente”, ha estado involucrado en los negocios narco-criminales de la familia desde el asunto Irán-Contra.

Sus actividades delictivas en Florida, su conexión con anticastristas terroristas cubanos y otras conexiones criminales están allí, para aquellos que se molesten en investigarlo.

Sus conexiones latino americanas, incluyendo su español hablado con fluidez, su esposa latino americana y su hijo en común (George P. Bush, el próximo Bush político), resultan de lo más convenientes en el momento actual, debido al rápido crecimiento demográfico de la comunidad latina en EE.UU.

De hecho, la reciente apertura de Obama hacia la comunidad inmigrante latino americana y hacia Cuba, parece ser una maniobra del Partido Demócrata que trata de contrarrestar los puntos fuertes de Jeb Bush.

Hoy en día, en la mente colectiva de América,
Kim Jong-Un y Vladimir Putin son “los malos”
los Bush, la familia de criminales de guerra masivos, resultan ser unos santos, “los chicos buenos”
Una presidencia de Jeb Bush será una presidencia de guerra, pura y dura, que promete un estado de terror mucho peor que lo que estamos viviendo en estos momentos, hasta conducirnos a un mundo sumido en el holocausto.

Esto no es una película.

Nota del Robot: esperemos que nadie sea tan idiota como para interpretar que este artículo es una defensa de Kim Jong Un

Por Larry chin.

El síndrome de la televisión tóxica… no es un mito.

En Junio de 2003 el periódico inglés The Guardian (www.guardian.co.uk) publicó el siguiente reportaje (Fast Forward into Trouble) que hemos traducido, en el que sus autores van dando cuenta de los efectos que aparentemente siguieron a la introducción de la televisión (por cable) en el remoto país de Bután.

El sitio worldpeace-phaedrus.blogspot.com presentó este importante artículo sobre las causas del comportamiento antisocial de la siguiente manera: “El Síndrome de la Televisión Tóxica No Es un Mito. ¡La Televisión Tóxica Es Real!”.

El siguiente artículo del periódico The Guardian del Reino Unido (y si incluso ELLOS – adalides del Nuevo Orden Mundial – admiten esto, es indudablemente AÚN PEOR que lo que ellos declaran aquí) demuestra más allá de cualquier duda razonable que el daño intolerable a nuestra sociedad que vemos alrededor de nosotros en todas sus diversas formas surge principalmente de las influencias culturales venenosas propagadas por la Televisión (en un 96% poseída o influida por los judíos en Occidente).

Lo siguiente es lo más cercano a una prueba de laboratorio de los efectos de la introducción de la televisión en una sociedad que era previamente lo más parecido en la Tierra a una utopía perfecta.

Lea ahora cómo la introducción de la pantalla judía destruyó totalmente el capital social de este anteriormente sano pequeño país en un lapso de sólo unos cuantos meses.

El Síndrome de la Televisión Tóxica No Es un Mito
– ¡La Televisión Tóxica Es Real! –

Hace cuatro años [1999], Bután, la legendaria Shangri-la de los Himalaya,
se convirtió en la última nación en la Tierra en introducir la televisión.
De repente una cultura escasamente cambiada en siglos
se vio bombardeada por 46 canales de cable.
Y demasiado pronto vino la primera ola delictiva de Bután:
asesinato, fraude y abusos de drogas.
Cathy Scott-Clark y Adrian Levy hacen un informe desde un país
que realizó un aterrizaje forzoso en el siglo veintiuno.

Abril de 2002 fue un mes turbulento para la gente de Bután.

Una de las más remotas naciones en el mundo, ubicada en lo alto en la línea de las nieves del Himalaya, sufrió una ola delictiva. Los 700.000 habitantes de un reino que se llama a sí mismo la Tierra del Dragón de Trueno nunca antes habían experimentado infracciones serias de la ley. Pero ahora había informes desde muchas ciudades y pueblos reportando fraude, violencia e incluso asesinatos.

Los butaneses siempre habían estado orgullosos de sus funcionarios incorruptibles, hasta que Parop Tshering, el jefe de contabilidad de 42 años de la Corporación de Comercio Estatal, fuera acusado el 5 de Abril por el desfalco de 4,5 millones de ngultrums (70.000 libras esterlinas).

Cada aspecto de la vida butanesa está impregnado con el budismo himalayo, y sin embargo el 13 de Abril la policía del Reino de Bután comenzó a buscar en la ciudad provincial de Mongar a ladrones que habían destrozado y robado tres de las stupas (santuarios) más antiguas del país.

Tres días más tarde en Timbu, la tranquila capital de Bután, donde la indulgencia excesiva hacia el vino de arroz había sido el único vicio social, Dorje, un camionero de 37 años, aporreó a su esposa hasta la muerte después de que ella descubrió que él se había convertido en un adicto a la heroína.

En Bután, el bienestar de la familia siempre estaba en primer lugar; entonces, el 28 de Abril, Sonam, un agricultor de 42 años, condujo a sus aterrorizados parientes a un acantilado en medio de una cólera causada por el alcohol, matando a su sobrina e hiriendo a su hermana.

¿Por qué estaba este reino con su cabeza en las nubes cayendo víctima de una clase de delitos asociados con la vida urbana en Estados Unidos y Europa?

Para los butaneses, la única explicación parecía ser las cinco grandes antenas parabólicas plantadas en un huerto rodeado de flores en las afueras de la capital Timbu.

En Junio de 1999 Bután se convirtió en la última nación en el mundo en encender el televisor.

El Rey Dragón había levantado una prohibición de la pequeña pantalla como parte de un plan radical para modernizar su país, y aquellos que podían permitirse una suscripción de 4 libras esterlinas al mes contrataron por miles un servicio de cable que proporcionaba 46 canales de entretenimiento durante las veinticuatro horas, la mayor parte de ellos de la red Star TV de Rupert Murdoch.

Cuatro años después, aquellos mismos suscriptores están comenzando a acusar a la televisión de asfixiar su cultura única, de promover un mundo que es incompatible con el suyo propio, y de amenazar con destruir un idilio donde el tiempo ha estado detenido durante medio milenio.

Un monje refugiado del Tíbet, el Shabdrung, creó este diminuto país en 1616 como un bey-yul, o santuario budista, un refugio contra los males del mundo. Tan exitosos fueron él y sus descendientes en aislarse ellos mismos, que hacia los años ’30 prácticamente todo lo que se sabía de Bután en Occidente era la novela de 1933 de James Hilton “Horizonte Perdido” (Lost Horizon).

Él lo llamó Shangri-la, un secreto valle himalayo, cuya gente nunca envejecía y vivía de acuerdo a principios establecidos por su gran lama:
“Aquí permaneceremos con nuestros libros y nuestra música y nuestras meditaciones, conservando las frágiles elegancias de una edad agonizante”.
En el verdadero Bután no había hospitales públicos o escuelas hasta los años ’50, y tampoco papel moneda, caminos o electricidad hasta varios años después de entonces.

Bután no tuvo relaciones diplomáticas con ningún otro país hasta 1961, y los primeros visitantes occidentales invitados llegaron sólo en 1974, para la coronación del actual monarca, el Rey Dragón Jigme Singye Wangchuck.

Hoy, aunque una constante corriente de gente se está moviendo a Timbu – con sus automóviles – no existe aún ninguna palabra en dzongja, la lengua butanesa, para la congestión del tráfico vehicular.

Pero ninguno de estos desarrollos, al parecer, ha tenido un impacto tan fundamental en la vida butanesa como la televisión. Desde la ola delictiva de Abril de 2002, el periódico nacional Kuensel ha pedido la censura de la televisión (algunos han sugerido incluso que las emisoras extranjeras, como Star TV, sean prohibidas totalmente).

Un editorial advierte:
“Estamos viendo por primera vez familias rotas, deserciones escolares y otros delitos juveniles negativos. Estamos comenzando a ver los delitos asociados con usuarios de drogas por todo el mundo: hurto en tiendas, robo y violencia”.
Cada semana, la página de cartas publica columnas con correspondencia de gente preocupada:
“Estimado editor: la Televisión es muy mala para nuestro país… controla nuestras mentes… y nos vuelve locos. El enemigo está aquí mismo con nosotros en nuestra propia sala de estar. La gente se comporta como los actores, y está preocupada ahora, codiciosa y descontenta”.
Pero,
¿Realmente la Televisión está destruyendo este último refugio del budismo himalayo, la reserva de decenas de miles de libros antiguos y un estilo de vida que China ya ha arrasado en la frontera con el Tíbet?
¿Puede razonablemente la Televisión ser acusada de debilitar los valores espirituales, de incitar al fraude y al asesinato entre un pueblo pacífico, o es que el nuevo grupo de presión anti-TV de Bután es sólo una tapadera para aquellos que temen el cambio?
La Televisión siempre tiene la culpa en Occidente cuando la sociedad sufre convulsiones, y siempre existen los que están listos con un argumento contrario.

En Bután, gracias a su aislamiento político y geográfico, y la brusquedad con la que su gente aceptó aquellos 46 canales de cable, la cuestión debería ser más tajante. Y para aquellos de nosotros sentados en el sofá en Occidente, la manera en que dicho reino es afectado por la TV bien puede ayudar a encontrar una respuesta a la pregunta que nos ha evadido: ¿nos hemos convertido en el producto de lo que miramos?

El gobierno butanés mismo dice que es demasiado temprano para decidir.

Sólo Sangay Ngedup, Ministro de Salud y Educación, admitirá que hay un abismo que se está abriendo entre el antiguo Bután y el nuevo:
“Hasta hace poco, nos habíamos negado a matar a los insectos, pero ahora a nosotros los butaneses se nos pide que miremos a gente por la TV volando cabezas con escopetas. ¿Vamos ahora a estar volándonos las cabezas unos a otros?”.
Al llegar el anochecer, pasamos fortalezas medievales y torres de barro prensado, cuyos techos están alfombradas con pimientos rojos secos.

Débiles perlas de luz eléctrica delinean la somnolienta Timbu. Retorcidas callejuelas suben y bajan a lo largo de la ladera, todas ellas conduciendo al campanario central, donde el destrozado cadáver de Tshering, un agricultor de 50 años, fue encontrado. En esta escena parecida a las de Brueghel, abarrotada y caótica, donde la población entera comparte menos de dos docenas de nombres, la Televisión es omnipresente.

Las tiendas de patatas venden Trinitrons de pantalla plana; viejos penitentes hacen girar sus molinillos de oraciones [1] fuera del centro de servicio Sony; dentro de cada tienda a la luz de las velas una nueva marca de pantalla brilla intermitentemente.

[1] Un molinillo de oración o rueda de rezar – prayer wheel – es un cilindro que contiene oraciones escritas. Cada revolución que da es considerada como una oración pronunciada, y es usado especialmente por los budistas del Tíbet. N del T.

Su Excelencia Jigmi Thinley, Ministro de Asuntos Exteriores de Bután, nos saluda envuelto en una bufanda naranja y con una espada de plata de un pie de largo que cuelga sobre su traje ceremonial, o gho.

Él nos conduce a una sala sostenida con pilares grabados con dragones dorados para explicar por qué el rey dio la bienvenida a la televisión por cable a la Tierra del Dragón de Trueno.
“Queríamos un objetivo diferente del concepto material de maximizar el Producto Nacional Bruto perseguido por los gobiernos occidentales”, dice él con una sonrisa beatífica.

“Su Majestad decidió que, como una sociedad espiritual, la felicidad era la cosa más importante para nosotros, algo que nunca había sido planteado antes como un objetivo de política o declarado como responsabilidad del Estado”.
Y así, en 1998, el Rey Dragón definió el principio rector de su nación como la Felicidad Nacional Bruta.

Pero la felicidad resultó ser un concepto difícil de describir. Los butaneses se preguntaban si ésta aumentaba con una casa más grande o con el número de revoluciones de un molinillo de oración.

Una delegación del ministerio de Asuntos Exteriores fue enviada al extranjero para investigar si la felicidad podría ser medida. Ellos finalmente encontraron a un profesor holandés que había hecho de ese estudio su trabajo de toda la vida y que estaba decepcionado de saber que su conclusión era que la felicidad equivalía a 6.400 libras esterlinas por año, la cantidad mínima con la cual se podía vivir cómodamente.

Ésta era una respuesta simple e irrelevante para las clases medias butanesas, cuyo sueldo anual promedio era de apenas 1.000 libras esterlinas y cuya perspectiva era ligeramente más metafísica.

Las gentes de Bután, sin embargo, finalmente decidieron por ellas mismas lo que los haría felices. El campeonato mundial de Francia 1998 estaba volviendo al reino loco por el fútbol, en un frenesí de envidia de ojos muy asombrados hacia aquellos que eran capaces de mirar la Copa Mundial por televisión.

La pequeña pantalla siempre había estado prohibida en Bután, aunque el reino estuviera entrecruzado por señales de satélite de las cuales se encontraba cada vez más difícil impedir su entrada. Incluso se rumoreaba que el rey tenía un paquete satelital de Star TV instalado en su palacio.

Encarado con las recriminaciones, el gobierno aflojó y al Comité Olímpico de Bután se le permitió erigir una pantalla gigantesca en el estadio Changlimithang… pero sólo temporalmente.

Una pantalla de televisión en medio de Timbu era una vista revolucionaria.

El reino, durante tanto tiempo una autocracia, sólo recientemente había establecido vínculos con el mundo exterior.

En 1959 China reprimió un levantamiento en el Tíbet, derramando la guerra en el Norte de Bután, obligando al anterior Rey Dragón a forjar lazos diplomáticos por primera vez en la historia del país.
“Incluso entonces”, dice el Ministro de Asuntos Exteriores, “estuvimos determinados a no convertirnos en peones en un tablero de ajedrez, y decidimos no tener relaciones formales con las superpotencias. También nos dimos cuenta del arrepentimiento de muchas naciones de todo el mundo por lo que habían perdido en términos de valores y cultura”.
El padre del actual Rey Dragón inició un cuidadoso programa de modernización que vio a su pueblo adoptar la clase de progreso material que a la mayoría de los países occidentales toma siglos en conseguir:
educación, medicina moderna, transporte, dinero, electricidad.
Sin embargo, teniendo en cuenta los temores de aquellos que señalaban que las influencias extranjeras podían destruir la cultura butanesa, intentó inhibir el consumo ostentoso. Ninguna Coca-Cola. Ninguna valla publicitaria. Y definitivamente ningún televisor.

Para la época de ‘Francia 98’ Bután tenía un nuevo Rey Dragón y, bajo la presión creciente de un país inestable, él tenía una nueva agenda política.

Ese año el rey Jigme Singye Wangchuck anunció que abandonaría su papel como cabeza del gobierno y traspasaría el poder a la asamblea nacional. El pueblo sería consultado sobre la redacción de una Constitución.

El proceso completaría la transformación de Bután desde la monárquica Shangri-la en una democracia moderna. Y la Televisión jugaría su parte.

El Primer Ministro de Bután, Kinzang Dorji, nos había invitado a tomar té y nos sentamos con él bajo una gran pintura thangka de la Rueda de la Vida.
“Su Majestad quiere que el pueblo butanés dirija su propio país. Pero muchos están atemorizados por la responsabilidad. Muchas cosas han cambiado muy rápidamente en Bután, y reconocemos realmente que alguna gente se siente perdida, como en el mar”, explica el Primer Ministro.

“Mirar las noticias en la BBC y en la CNN les permite ver cómo las democracias funcionan en otras partes del mundo, cómo la gente puede hacerse cargo de sus propios destinos. Las antiguas costumbres feudales tienen que terminarse”.
El año después de que Francia batiera a Brasil 3-0 en la final de la Copa Mundial, la gente de Timbu se reunió una vez más en el estadio Changlimithang, esta vez para celebrar el vigésimo quinto aniversario del Rey Dragón.

El 2 de Junio de 1999 él se paró frente a ellos para anunciar que ahora podrían mirar televisión siempre que quisieran.
“Pero no todo lo que ustedes verán será bueno”, advirtió él. “Es mi sincera esperanza que la introducción de la televisión será beneficiosa para nuestra gente y nuestro país”.
El Primer Ministro insiste en que la introducción de la televisión fue cuidadosamente preparada:
“Para mitigar el impacto de los mensajes negativos, lanzamos en primer lugar el Bhutan Broadcasting Service (BBS) para proporcionar un servicio educativo y cultural local”.
Sólo después de que el BBS hubo encontrado su voz, a un número limitado de canales extranjeros le fue permitido emitir programas en Bután vía operadores locales de cable.

Imágenes de noticias de la primera emisión del BBS del 2 de Junio de 1999 registran la ovación que resonó alrededor de Changlimithang. Los líderes espirituales y culturales de Bután estuvieron todos de acuerdo en que que la televisión sólo podría aumentar la Felicidad Nacional Bruta del país y ayudar a la gente a preparar el terreno para una nación moderna y democrática.

Mynak Tulku, la reencarnación de un poderoso lama, es el embajador no oficial del Rey Dragón para la nueva tecnología. La luz que se derrama por las ventanas de madera esculpida atrapa sus sobresalientes grandes orejas y baña al monje en un resplandor dorado.

Cerca, en la biblioteca principal, algunos los más antiguos textos supervivientes del budismo tibetano, versos dhármicos escritos con oro líquido, están siendo digitalizados.
“Estoy tan excitado con respecto a la tecnología”, expresa alegremente el Tulku, el epitome de la noción del rey de la Felicidad Nacional Bruta.

“Y déjeme decirle que la TV está bien mientras usted aprecie que es una experiencia transitoria. Les digo a mis alumnos que se parece a llegar corriendo desde el frío, ir directamente al calefactor y finalizar en un congelamiento. Ja, ja.

La televisión puede hacerle pensar que usted está siendo educado, cuando de hecho todo lo que usted está haciendo es encendiendo y apagando su vida con un control remoto. Ja, ja”.
El Servicio de Difusión de Bután (BBS) fue concebido como un baluarte contra la televisión por cable.

Cuando le hacemos una breve visita, está claro que sus estudios todavía no han sido terminados de construir: el equipo de técnicos contratados desde Bollywood se ha ido a casa para Diwali [festividad hindú de la Luz]. La emisora estatal tiene sólo un micrófono de clip, pero el productor principal no puede encontrarlo.

Hay un montón de programas “envasados”, dice él, pero ninguno está listo para ser emitido.

Una lista de ideas cuelga en una pizarra, cada una eclipsada por un gran signo de interrogación:
¿MTV butanesa?, ¿cámara indiscreta? ¿ídolo de música pop?, ¿Gran Hermano?…
No hay nadie más en ninguno de los tres pisos del edificio del BBS, pero hay un clamor distante que viene desde fuera.

Allí, detrás de una caseta de jardín, finalmente encontramos a los camarógrafos y reporteros del BBS vestidos con sus ondulantes ghos, lanzando dardos gigantescos hacia un objetivo de arcilla.

Éste es un ejercicio de creación de equipos muy necesario, dice Kinga Singye, el director ejecutivo de BBS, con una voz triste que lo hace sonar como si él hubiera tenido ya bastante del experimento de la realeza con la televisión.

Él describe cómo, en 1999, los últimos en enterarse del levantamiento de la prohibición de la televisión fueron los que estaban encargados entonces de la creación de la nueva estación nacional.
“Les dieron tres meses para hacerla funcionar. Fue hecha con increíble prisa, para que estuviera lista a tiempo para el vigésimo quinto aniversario del rey. Lo que el gobierno quería era enormemente ambicioso y caro, pero no teníamos experiencia y ellos no tenían ningún financiamiento para dar”, dice él.
Todos estuvieron sorprendidos cuando los ministros expidieron luego licencias para operadores de televisión por cable en Agosto de 1999, apenas tres meses después de que el BBS salió al aire.

Tres años más tarde, en ausencia de inversión, el BBS todavía podía ser transmitido sólo en Timbu; las grabaciones de sus espectáculos con destino a la remota ciudad oriental de Trashigang tardan tres días en llegar, en autobús y en mula.
“Se suponía que nuestro trabajo era mostrar a la gente que no todo lo que viene desde fuera es bueno”, dice Kinga Singye. “Pero estamos siendo ahogados ahora por las señales de la TV extranjera. La gente está continuamente decepcionada con nosotros”.
Esa tarde, las nocturnas Noticias del BBS a las Siete comienzan a las 7:10 PM.

Un documental sobre un (jugador) prodigio butanés de fútbol es misteriosamente recortado a la mitad de tiempo. Es seguido por algunas imágenes de un importante acontecimiento del gobierno, el Movimiento Por la Salud. El sonido no se aprecia, la imagen se desvanece, el mensaje se pierde.

En el centro de la ciudad, en el extremo sur de la calle mayor Norzin Lam, una movediza muchedumbre de niños presiona sus caras contra un escaparate. Dentro de la oficina central de Sigma Cable, las paredes están empapeladas con un calendario de los Archivos-X y carteles para un espectáculo de HBO llamado Bellezas de Hollywood.

Bajo un retrato del Rey Dragón, el televisor en la tienda muestra un programa de lucha libre antes de que BeastMaster salga al aire. Un hombre con pantalones de piel de tigre ha entrenado a sus monos tití para infiltrarse en el palacio de un rey bárbaro.

Cuando el monarca es decapitado y la sangre chorrea a través de la pantalla, los niños que miran fuera chillan con regocijo. Dentro de la oficina de Sigma el personal se pelea por el control remoto, saltando por los canales, mezclando mensajes. El presidente Bush con un sombrero de 10 galones da la bienvenida a Jiang Zemin a Texas. Los enanos luchan en Star World. Patinadoras se enfrentan hostilmente en Rollerball.

Hoy, Sigma Cable, cuya alimentación proviene de cinco grandes antenas parabólicas en el límite de la ciudad, es el más exitoso de más de 30 operadores de cable. Juntos, ellos cubren prácticamente el país entero, asegurando que incluso la gente en la remota Trashigang pueda sentarse cada noche para mirar a Larry King.

Rinzy Dorje, el director de Sigma, lleva puesto el tradicional gho, pero su mente está en la fibra óptica y en la banda ancha.

Él fue una de las primeras personas en Bután en aprender a programar un computador, y entonces (en los años ’80) su máquina se albergaba en una casera caja de madera. Cuando él lanzó Sigma el 10 de Septiembre de 1999, capturó el mercado en Timbu, suscribiendo a la reina madre, al rey y a sus cuatro esposas, entre otros.

En medio de llamadas a su nuevo teléfono móvil, él defiende la televisión por cable:
“Mire usted: Bután no podía contenerse por más tiempo; no podemos pretender que somos todavía una nación medieval y ermitaña. Cuando el gobierno finalmente se decidió a anunciar la televisión por cable, yo estaba listo, eso es todo.

Toda la información que usted necesita saber sobre la tecnología de cable está en la red. Conseguí los precios e importé las partes de Delhi y Taiwán. Y el cable vino a Bután. Esto no es ningún gran negocio”.
Un suscriptor descontento llama para quejarse de que MTV se ha caído. ¿Hay allí demasiados canales?
“Yo no podría reducir los canales aunque quisiera. Los clientes irían a otra parte, y Star TV quiere que nosotros mostremos más canales, no menos”.
¿Han sido corroídos los valores de Bután por acción de la Televisión?
“Tenemos derecho a mirar lo que queramos, cuando queramos y si lo queremos. Y somos completamente capaces de eliminar la basura, de apagar la mierda”, replica él.
Y aunque usted lo mire, es obvio que el BBS ha sido repelido por el gigante Star TV.
“Si el gobierno quisiera controlar lo que la gente mira, ellos deberían haber legislado, no haber intentado competir”, dice Rinzy Dorje.
Toma tres días ubicar a Leki Dorji, el viceministro de Comunicaciones, una sobrecargada persona designada por la corona que es también responsable de los caminos, la renovación urbana, la aviación civil y la construcción.

Él prontamente confiesa que, en su prisa por introducir la televisión, el gobierno dejó de preparar la legislación.

No hay ningún consejo de clasificación de películas o punto de referencia de la TV que esté vigente aquí, ninguna regulación sobre la propiedad de los medios. Compañías como Star TV son libres de transmitir lo que ellas quieran. Sólo tres años después de la introducción de la TV por cable el gobierno anunció que sería redactada una ley sobre los medios de comunicación.

Leki Dorji dice que su ministerio también planea un estudio de impacto, pero añade que él no cree que la televisión vía cable sea responsable de la ola delictiva de Abril.
“Sí, estamos viendo algunos tipos diferentes de delito, pero aquello sólo refleja el hecho de que nuestra sociedad está cambiando desde muchos puntos de vista.

Una cultura tan rica y sofisticada como la nuestra puede sobrevivir a la basura entregada por la televisión, y la gente es completamente capaz de apagar la basura”.
Si el camionero Dorje fue influido por algo que hubo mirado por televisión cuando él comenzó a fumar heroína o cuando él aporreó a su esposa hasta la muerte, tiene que ser establecido aún. No sabremos si la muerte de la sobrina de Sonam tuvo algo que ver con la sociedad impaciente y egoísta promovida por la televisión hasta que el estudio de impacto sea completado.

Pero hay una riqueza de pruebas que señalan a la televisión como habiendo sido un factor crítico.

La marihuana que se propaga rápidamente en cada valla butanesa de setos sólo era usada antes para alimentar a los cerdos antes del advenimiento de la Televisión, pero la policía ha arrestado a cientos de personas por fumarla en años recientes.

Seis empleados del Banco de Bután han sido condenados por sustraer 2,4 millones de ngultrums (40.000 libras esterlinas). Seis semanas antes de que llegáramos, 18 personas fueron encarceladas después de que una pandilla de muchachos borrachos irrumpió en casas para robar moneda extranjera y un televisor de 21 pulgadas.

Durante las celebraciones sagradas de Bishwa Karma Puja, un hombre fue apuñalado en el estómago en una lucha por causa del alcohol. Un muchacho de la clase media de Timbu cumple una condena después de ponerse un pañuelo y disparar al techo de una bar local con la nueva arma de su padre. La policía apenas puede controlar las luchas en la nueva noche de hip-hop los sábados.

Mientras el gobierno se demora, un grupo independiente de académicos butaneses ha realizado su propio estudio de impacto, y ha encontrado que la televisión vía cable ha causado “cambios dramáticos” en la sociedad, siendo responsable de aumentar el delito, la corrupción, un deseo incontrolado de productos occidentales, y cambiar actitudes con respecto al amor y las relaciones.

Dorji Penjore, uno de los investigadores involucrados en el estudio, dice:
“Incluso mis hijos están cambiando. Ellos luchan en el patio, imitando las técnicas que ellos ven en la Federación Mundial de Lucha Libre (World Wrestling Federation, WWF).

Algunos ya han sido heridos, por cuanto no entienden que lo que ellos ven no es real. Cuando yo era muchacho, WWF significaba el Fondo Mundial para la Naturaleza (World Wide Fund for Nature)”
Kinley Dorji, editor del periódico Kuensel (lema: “Que la Nación Sea Informada”), advierte que la élite dirigente de Bután no está al corriente.
“Estamos orgullosos de ser intelectuales y sofisticados, pero somos también un reino muy ingenuo que no comprende todavía totalmente el mundo exterior.

El gobierno subestimó cuán agresivamente canales como Star TV se involucran en los asuntos comerciales, cuán poco a ellos parece preocuparles la programación, cuán virulento es el mensaje de los anunciantes”.
Kinley Dorji, un miembro de la fuerza de tarea encargada de redactar la primera ley de los medios de comunicación del reino, cree que la sociedad butanesa está en peligro de ser polarizada por la Televisión.
“Mi generación, los ministros, los lamas y los maestros, tienen su fundamento en el viejo Bután, y pueden aplicar la cultura antigua a este nuevo fenómeno.

Pero la gente común, los aldeanos, está confundida sobre si ellos deberían ser antiguos o modernos, y a la generación más joven realmente no le preocupa. Ellos desechan la cultura tradicional a cambio de cualquier cosa que a ellos les vendan por la TV.

Vaya y vea el verdadero Bután, vea cómo la gente es afectada”.
Una fanfarria de trompetas tibetanas retumba por el bosque de pinos.

Un coro áspero de mil voces repite:
“Movimiento, movimiento por la salud”.
Es tan de madrugada que las aves están todavía dormidas.

Pero Sangay Ngedup, Ministro de Salud y Educación, ha estado en el camino durante horas. Su gho está envuelto bajo su morral, y una insignia con la cara sonriente del rey está prendida en su sombrero de béisbol.

En los pasados 15 días él ha subido y ha trepado sobre algunos de los terrenos más extremos del mundo, desde el nivel del mar hasta unos enrarecidos 13.500 pies [4.150 metros] en el Himalaya butanés.

¿Hay algún otro lugar en el mundo donde un ministro viajaría 560 kilómetros para advertir a la gente que no se convierta en una nación de patatas de sofá?
“Estábamos acostumbrados a no preocuparnos de andar tres días para ver a nuestros parientes”, dice él. “Ahora ni siquiera nos molestamos en caminar hasta el final de la calle mayor Norzin Lam”.
Él hace una pausa en una improvisada estación de alimentación, tomándose de un trago el té de sal y el queso del yak untado con mantequilla.
“Usted nunca puede predecir el impacto que cosas como la televisión o la urbanización traen consigo”, dice él.

“Pero usted puede prepararse. Si el BBS se hubiera pretendido como nuestra respuesta al mundo de la TV por cable, tengo que decir que, en este momento, es más bien patético”.
Sangay Ngedup es uno de los únicos ministros del gobierno dispuestos a expresar sus preocupaciones sobre la televisión.

Por primera vez, dice él, los niños están revelando a sus profesores sensaciones de manía, envidia y tensión emocional. Los muchachos han sido capturados asaltando para conseguir dinero efectivo.

Una muchacha fue descubierta prostituyéndose ella misma por un poco de dinero en un hotel en la sureña ciudad de Phuentsholing.
“Hemos tenido que enviar profesores a Canadá para ser entrenados como consejeros profesionales”, dice Sangay Ngedup.
Esta marcha no es sólo contra un estilo de vida sedentario; es una protesta contra los valores de los canales de cable.

El cartel de un niño proclama:
“Si usa droga, no hay esperanza” (Use dope, no hope)
“La lactancia es mejor” (Breast is best) grita una muchacha
“Disfrute del regalo del sexo con condones”, dice la camiseta de un niño
Al día siguiente, como ellos lo hacen cada día en la escuela secundaria Yangchenphug, los profesores preparan a sus alumnos para el impacto nocturno de imágenes extranjeras por la televisión.

Ellos le rezan a Jambayang, el budista dios de la sabiduría, una adición reciente al horario escolar a petición del clero.

Una clase con alumnos de 15 años es inquisitiva e inteligente.
“¿Cuántos de ustedes tienen televisión?”, preguntamos. La risa llena la sala. “Todos tenemos televisión”, empieza a hablar una muchacha en la fila delantera.

“¿Cómo es su cultura?”, ellos preguntan. “¿Tienen universidades ustedes?; ¿llueve mucho allá de donde ustedes vienen?”.

“¿Qué es lo que les gusta de la televisión?”, preguntamos a la clase.

“Posh and Becks [Victoria Adams y David Beckham], Eminem, Linkin Park. Amamos el rock”, dicen ellos a coro. “Aliens. Homero Simpson”.
Ninguna mención del BBS. Nadie vio su documental sobre festivales budistas anoche.

Superficialmente, estos alumnos son como ellos serían en cualquier escuela en el mundo, pero éste es un país que ha alcanzado la modernidad a tal velocidad vertiginosa que Jambayang, el dios de la sabiduría, encuentra prácticamente imposible competir con los nuevos iconos.

Una nueva sección titulada “Controversias” en el informe anual del director de la escuela describe,
“maratónicas reuniones del personal que sigue en pie de guerra hablando de la disciplina de los estudiantes, el abuso de sustancias y la degradación de los valores en tiempos de cambio”.
En otra página hay un breve obituario para el alumno del noveno año Sonam Yoezer,
“matado a palos por un adulto en la ciudad”.
La violencia, la avaricia, el orgullo, los celos, el rencor… algunas de las nuevas materias en el plan escolar de estudios, todas las cuales los profesores las atribuyen al mundo de la televisión.

En su amplia sala, el director, Karma Yeshey, cuyo grado académico de magíster es de la Universidad Leeds, pero cuya actitud es aún así desapegada del mundo, vierte té Earl Grey.
“Nuestros niños viven en dos mundos diferentes: uno creado por la escuela y el otro por la televisión por cable. Nuestro desafío es ayudarles a entender a ambos, y estamos terriblemente temerosos de fracasar”.
Fuera de Timbu, los dos mundos de Bután comienzan ya a confundirse en uno solo.

En el corazón de la capital espiritual del reino, Punaja, está el Palacio de la Gran Felicidad, donde el Shabdrung, el padre fundador del país, está enterrado. Hoy un alambre negro cruza el puente levadizo que lleva a la fortaleza del siglo XVII, traspasando una ventana de bisagras del último piso y llevando la televisión por cable al sagrado santuario.

Tan alta es la demanda por Oprah (Winfrey) y Mutante X, que en esta ciudad del tamaño del área de Blackheath en Londres hay ahora dos operadores rivales compitiendo por el negocio.

Los niños de Punaja están, por docenas, abandonando su ghos por jeans y camisetas que llevan logotipos de lucha libre estadounidense; en sus cabezas llevan pañuelos con Franjas y Estrellas.

En la blanqueada pared de barro del antiguo crematorio, ellos han garrapateado con carbón un mensaje en inglés: “Fuck off Kinley and die”.

Qué rápidamente su antigua cultura está siendo suplantada por una mezcolanza de ideas ajenas, mientras sus padres holgazanean durante horas a la vez viendo la comedia Welcome Guest House, agricultores con sus nuevos calcetines estampados con logotipos de Fila, todos pegados a David Beckham gracias a Manchester United TV.

Un funcionario local nos dice que en un pueblo tantos agricultores estaban mirando la televisión que una cosecha entera falló. No es sólo de un estilo de vida sedentario del que este funcionario tiene miedo.

Aquí, en la Welcome Guest House, las esposas de los agricultores se comen con los ojos los anuncios de un automóvil Mercedes que costaría los salarios de más de una vida. Mobiliario que “usted siempre soñó”, accesorios que “usted siempre quiso”, zapatos con los que “usted siempre soñó”… los mensajes de los patrocinadores del cable aparecen cada cinco minutos, y la audiencia que los mira crece día a día.

Hay algo deprimente en mirar a una sociedad que deja su carácter único de lado a cambio de una playa californiana. La televisión por cable ha creado, con aguda velocidad, una nación de consumidores hambrientos en un reino que alguna vez actuó colectiva y espiritualmente.

El aislamiento de Bután ha hecho el impacto de la televisión lo suficientemente claro, incluso si el gobierno decide ignorarlo.

Considere los resultados de un no oficial estudio de impacto. Un tercio de las muchachas ahora quiere parecer más estadounidense (piel más blanca, pelo rubio). Una proporción similar tiene nuevos enfoques de las relaciones (novios y no maridos, sexo y no matrimonio).

Más del 35% de los padres prefiere mirar la TV que hablar con sus hijos. Casi el 50% de los niños mira televisión hasta 12 horas por día. ¿Así es como llegamos a vivir en nuestra sociedad del Gran Hermano, hipnotizados por el destino de celebridades menores que luchan en la selva?

Todo el mundo es todavía demasiado cortés para decirlo, pero, como todos nosotros, el Rey Dragón subestimó el poder de la televisión, percibiéndola como una fuerza benigna y controlable, permitiéndole rienda suelta, creyendo que la cultura de su reino era lo bastante fuerte para resistir a los mensajes de la Televisión.

Pero la Televisión es un portal, y en Bután está sistemáticamente sustituyendo una cultura por otra, torciendo la noción de la Felicidad Nacional Bruta, persuadiendo a una nación de novatos consumidores budistas de que estén preocupados por ellos mismos más bien que buscando su propio yo.

 

 

por Cathy Scott-Clark y Adrian Levypor Cathy Scott-Clark y Adrian Levy
The Guardian

 

Como Hollywood y el complejo militar industrial colaboran.

La última película de Bond, Spectre, toca en una conexión insidiosa entre ciertos intereses creados que desean controlar la inteligencia y espiar a los ciudadanos a nivel mundial.

 

La película muestra cómo los grupos de intereses especiales crean terror en los países, en un esfuerzo por sacar adelante y asustar al público y a los gobiernos en la promulgación de una vigilancia más estricta y la reducción de las libertades civiles.

 

Mientras que la película de Bond hace que los malos sean nada más que un montón de mirones que desean conocer lo que cada uno está haciendo, en realidad está en juego algo mucho más grande.

 

Durante su discurso de despedida en el 17 de enero 1961, el presidente Dwight Eisenhower advirtió sobre lo que describió como una amenaza para el gobierno democrático. Él lo llamó el complejo militar-industrial.

 

Esta era la unión de los contratistas de defensa y las fuerzas armadas.

 

El explica:

“En los consejos de gobierno, debemos evitar la adquisición de influencia injustificada, ya sea buscada o no, por el complejo militar-industrial.

 

Existe el potencial para el aumento desastroso de poder fuera de lugar, y persistirá”.

 

 

El Pentágono Colabora con Hollywood para glorificar la guerra

En 1986 fue estrenada la película Top Gun.

 

Como un chico joven recuerdo haber visto Maverick y Ganso perseguir a MiGs rusos. La película se convirtió en un éxito de taquilla, convirtiéndose en la película más taquillera en 1986 y pasar a tener $ 353 millones en ingresos totales de taquilla mundial. (1)

 

No me di cuenta en ese momento, por supuesto, de que estaba siendo objeto de una buena propaganda pasada de moda. La propaganda de guerra viene en unas pocas formas:

  • la primera es una herramienta de reclutamiento para los militares
  • la segunda es que glorifican la guerra y mantienen el complejo militar-industrial en el negocio

Mientras Top Gun no era propaganda abierta, ya que distorsiona los hechos históricos, sí tuvo una gran influencia en los jóvenes.

 

Top Gun fue hecha en colaboración con el Pentágono.

 

Fue estrenada a mediados de la década de 1980, cuando las encuestas mostraban que muchos estadounidenses expresaban dudas sobre la experiencia militar post-Vietnam. El éxito de la película de presentar a sudorosos deportistas volando aviones no sólo generó millones en la taquilla, sino que resultó ser una fuerza importante en el restablecimiento de la imagen de los militares.

 

Los alistamientos se fueron por las nubes. La Armada capitalizó creando mesas de contratación en los teatros que presentaban la película. Las encuestas de opinión mostraron aumento de la confianza en los militares cuando los Estados Unidos se enamoraron de Maverick, Iceman y Goose, mientras éstos viajaban a Mach 2. (2) 

 

Top Gun no es solo como una herramienta de propaganda para los militares.

 

Ha habido muchas otras colaboraciones que promueven el tema de la guerra. Películas recientes, como hombre de acero ganaron acceso a utilizar equipos militares, mientras que estado de la técnica aviones de combate eran presentadas en las dos películas de Iron Man.

 

Los criterios para el uso de equipos militares es bastante sencillo:

Hace que los militares se vean bien.

 

Las películas de Pearl Harbor y Golden Eye fueron otras películas que recibieron el apoyo de los militares. Con miles de millones de dólares de equipo militar a la mano, pagado con los impuestos,, es difícil para las casas de producción producir películas militares que no cuenten con el apoyo del Pentágono.

 

El Pentágono trabajó estrechamente con los realizadores en la producción de Top Gun, dando a los productores el acceso a los equipos de gama alta, tales como aviones de guerra y portaaviones para un exiguo $ 1,8 millones. (2a)

 

 

 
No todas las películas son apoyadas por el Pentágono

No todas las películas reciben luz verde del Pentágono, sin embargo.

 

Oliver Stone, él mismo siendo veterano militar y ocho veces un cineasta ganador de premio de la Academia, ha hecho numerosas películas sobre la realidad de la guerra. Stone sabe muy bien cómo funciona el Complejo Industrial de Hollywood.

 

Stone escribió Platoon – la historia basada en sus experiencias como soldado de infantería estadounidense en Vietnam – para contrarrestar la visión glorificada de guerra retratada en Los Boinas Verdes por John Wayne.

 

Fue la primera película de Hollywood de ser escrita y dirigida por un veterano de la guerra de Vietnam. Stone sugiere que Eisenhower tenía razón en su evaluación de la potencia del complejo militar-industrial, indicando que es la única entidad económica más grande en los Estados Unidos. (3)

Películas que tuvieron que ir sin ningún tipo de apoyo militar incluyen,

  • Forrest Gump
  • Platoon
  • Apocalipsis ahora
  • Dia de INDEPENDENCIA
  • Fina Línea Roja

Cualquier guión de una película que denigra a los militares, perjudica los esfuerzos de reclutamiento, se refiere a drogas o alcohol, o cuando cualquier enemigo domina a los militares (incluidos los extraterrestres), es un gran no, no cuando se trata de recibir posible participación militar.

 

Por lo tanto, los únicos sueños de celuloide estilizados de mitos americanos heroicos de imperialismo y reescritura de la historia es retratado a las audiencias de todo el mundo. El gran perdedor en toda esta propaganda es, por supuesto, el público.

 

La película yendo al público está expuesta a una realidad parcial, que es una glorificación de la Guerra por el Pentágono, financiado por los contribuyentes estadounidenses.

 

 

 

 

La guerra es buena para las Corporaciones

Los grandes ganadores son las empresas que apoyan y proporcionan los conocimientos, servicios y equipos a los militares.

 

Algunos de los grandes jugadores tales como Lockheed Martin, una compañía aeroespacial mundial, de defensa, seguridad, y empresa de tecnología avanzada, con intereses de todo el mundo, se llevan a casa algunos serios dólares por parte del gobierno de Estados Unidos y los contribuyentes.

 

En 2013, el 82% de los $ 45.4 mil millones Lockheed Martinde en ventas netas eran del gobierno de Estados Unidos, ya sea como contratista principal o como subcontratista (incluyendo 61% del Departamento de Defensa [DoD]).

 

El 17% de los ingresos de Lockheed eran de clientes internacionales (incluyendo ventas militares extranjeras [FMS], contratadas a través del gobierno de Estados Unidos), y el 1% fueron de US clientes comerciales y otros. (4)

Otro jugador clave en las apuestas de militares es la Corporación Boeing, más conocido por su diseño y fabricación de líneas aéreas comerciales.

 

En virtud de su Brazo de Defensa Espacial y Seguridad, desarrolla aviones militares, comunicaciones militares, computadoras, inteligencia, sistemas de vigilancia y reconocimiento, satélites y cohetes, así como la prestación de servicios como la logística integral y la gestión de la cadena de suministro.

 

Este brazo de la empresa constituye aproximadamente el 40% del total de ingresos de explotación, contribuyendo $ 33 mil millones a los resultados de la Boeing. (5)

Otra empresa menos conocida es Northrop Grumman.

 

Northrop Grumman es una compañía de seguridad global que proporciona,

  • una gran variedad de sistemas de aeronaves militares
  • sistemas no tripulados, como el fabricante de aviones no tripulados de vigilancia Global Hawk
  • seguridad cibernética
  • comunicaciones y ordenadores
  • (C4) de inteligencia
  • sistemas e instalaciones de vigilancia y reconocimiento

En 2013 los ingresos de Northrop Grumman superaron los $ 24 mil millones, la mayoría de los cuales (86%) era de contratos con el gobierno de Estados Unidos. (6)

 

Estas son sólo algunas de las empresas que forman parte del complejo militar industrial del que Eisenhower advirtió en su discurso de despedida en 1961.

 

 

 

 

Los Contratistas Militares Dependen de Contratos de Gobierno

En su libro “The Complex – How the Military Invades Our Everyday Lives,” Nick Turse describe cómo,

“los militares han pasado de 22,000 contratistas principales que hacen negocios con el Departamento de Defensa (DoD) en 1970, a 47,000 + contratistas principales y más de 100,000 subcontratistas en 2008.” (7)

Es fácil ver cómo las líneas pueden llegar a ser borrosas.

 

Muchas de estas grandes corporaciones son completamente dependientes y vulnerables a mantener contratos con el gobierno. Con tal exposición y riesgo involucrado con la operación de estos negocios, es fácil ver por qué las empresas tienen este tipo de alianzas estrechas con el gobierno.

 

Esta estrecha alianza de la corporación y el gobierno no siempre puede estar en el mejor interés de la democracia y la población en general.

 

Así que cuando vemos ‘ataques terroristas‘ y nuestros políticos promueven y coaccionan a los ciudadanos de los países a la guerra, la pregunta es,

 

¿Quién se beneficia de este tipo de acciones, y quién está, en última instancia, detrás de esa agresión?

 

 

Por Andrew Martin.